domingo, 11 de noviembre de 2012

UNIVERSIDADES PRIVADAS CHILENAS

Una Universidad Privada subsiste mayormente de las colegiaturas que recibe por parte de los alumnos inscritos en ella

Cuando en 1980 entró en rigor en Chile la ley que enfatizaba la libertad de enseñanza LOCE, también se otorgaba futuro académico a quienes miraban su mañana con desconcierto y, aprovechar esta situación como la mayor carta de presentación para hacer empresa.

Actualmente los requisitos son definidos por la Ley General de Educación (12 de septiembre de 2009) y los artículos pertinentes de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza LOCE,  que aun están vigentes.

Las universidades privadas son corporaciones de derecho privado sin fines de lucro y de hecho, muchas se han mantenido en esa línea, pero aparecen algunas que se las han ingeniado para hacer de la educación un próspero negocio.



La fórmula es la creación de una inmobiliaria relacionada con la universidad, que le arrienda a esta última, los bienes muebles e inmuebles necesarios para su funcionamiento.

Este sistema de arriendo es aceptado por el Consejo de Educación Superior, mientras los alquileres no excedan los precios del mercado y no existan transferencias poco claras.

El arriendo de patrimonio es admisible, especialmente en la etapa de formación de una universidad. Esto facilita el acceso a créditos bancarios, lo que es más factible como sociedad que, como corporación. Sin embargo, los bienes adquiridos a lo largo de los años deben ser traspasados a la casa de estudios, uno de los requisitos que considerará el Consejo Superior de Educación cuando deba pronunciarse sobre la autonomía (académica, económica y administrativa), de una institución.

Escuela de Periodismo - Universidad Academia de Humanismo Cristiano - Comuna de Providencia - Santiago, visitando "la ciudad de las escaleras", antiguo campamento minero de Sewel, Comuna de Machalí, al oriente de Rancagua, en la Cordillera de Los Andes

Actualmente existen 36 universidades privadas, sin subvención del estado
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El 60 por ciento de las universidades privadas está ligado a instituciones, personas o empresarios; el 20 por ciento a grupos confesionales; y el 20 por ciento restante a grupos ideológicos.

Muchas universidades ya tienen consolidado un prestigio con buena cantidad de alumnos y carreras de gran calidad. No obstante, llega un momento que la capacidad de crecimiento alcanza su límite y deben buscar socios capitalistas a fin de procurar que la educación superior sea de primer nivel.


Tenemos el caso de la Universidad Andrés Bello. Fundada en 1989 por Mónica Madariaga, con alrededor de 6 mil alumnos anualmente, 9 mil millones de pesos en recursos y 92  millones de pesos en activos fijos a mediados de 1996.
Universidad  Andrés Bello - Campus Casona Las Condes - Región Metropolitana


La corporación fue vendida a un grupo de empresarios: Alvaro Saieh, Miguel Angel Poduje y Jorge Selume, quienes concentraron el 37, 5 por ciento de las acciones. El resto de los títulos quedó en poder de Andrés Navarro con un 12,5 por ciento,  y otro 12,5 por ciento para Juan Antonio Guzmán. Luis Cordero, Marcelo Ruiz e Ignacio Fernández, sus antiguos accionistas conservaron el 37, 5 por ciento de la propiedad.

El Aporte Fiscal Directo (subsidio del Estado establecido en la Ley de Presupuesto),  no beneficia las 36 universidades privadas, tanto autónomas como en acreditación; no obstante, dependiendo del porcentaje de alumnos con alto puntaje en la Prueba de Selección Universitaria (PSU, desde el 2003, anteriormente Prueba de Aptitud Académica), de Lenguaje y Matemática, estas corporaciones pueden acogerse al Aporte Fiscal Indirecto. Está dirigido a los primeros 27 mil 500 alumnos matriculados en primer año.

Recordando que, sobre el millón de estudiantes chilenos está en la educación superior

Frente al Palacio de La Moneda, sede del presidente de la República de Chile


En el 2012, estas fueron las instituciones beneficiadas con el Aporte Fiscal Indirecto:
  •  Universidad de Chile (estatal, 20,54 por ciento)
  • Pontificia Universidad Católica de Chile (privada tradicional, 17,86 por ciento)
  • Universidad Federico Santa María (privada tradicional, 7,35 por ciento)
  • Universidad de Concepción (privada tradicional, 6,44 por ciento)
  • Universidad de Santiago (estatal, 6,35 por ciento)
  • Universidad Adolfo Ibáñez (privada, 4,82 por ciento)
  • Universidad Católica de Valparaíso (privada tradicional, 3,59 por ciento)
  • Universidad de los Andes (privada, 3,08 por ciento)
Las donaciones son otra forma de captar recursos. Estas se acogen a la Ley N° 18.681 de 1987, donde quedó establecido que las franquicias tributarias alcanzarían hasta el 50 por ciento para los fondos que se asignen a donaciones con fines educacionales.

La citada ley comienza recién en 1990 a tener un ascenso significativo con un crecimiento del 30 por ciento por sobre el año anterior.

Considerando que este ítem representa alrededor del 5 por ciento del presupuesto de algunos centros de educación superior privados, se han desarrollado interesantes estrategias de lobby para captar adherentes.

La Universidad de los Andes, ligada al Opus Dei, fue el centro privado que logró más recaudaciones en 1997, con 2 mil 363 millones 524 mil pesos, ubicándose en el segundo lugar después de la Universidad Católica con 3 mil 699 millones 940 mil pesos. Le siguió la Universidad de Chile con 1 mil 323 millones 498 mil pesos.
Universidad de los Andes - Las Condes - Región Metropolitana


Clarificando que, las donaciones deben ser para determinados objetivos. Una vez que el plantel recibe el aporte económico, debe emitir un certificado donde establece la finalidad de esos fondos, tales como, docencia, extensión e investigación; los recursos también se pueden orientar hacia infraestructura, adquisición de inmuebles y becas. Si existiese confusión de patrimonio entre donante y donatorio, se solicitará un informe jurídico.

Otro medio que tiene este sector para obtener ingresos es el ofrecer consultorías y asesorías profesionales. Generalmente forman una Fundación, jurídicamente independiente a la Universidad, donde se abordan asesorías y estudios de nuevos proyectos.

De esta manera, se intenta emular los pasos de universidades tradicionales.


Siendo el proceso voluntario, una universidad debe acreditarse, en la Comisión Nacional de Acreditación CNA, creada el 2004,  para acceder a beneficios que otorga el estado. El período de acreditación va desde dos  a siete años máximo. Actualmente, la mayoría de las Ues chilenas posee esta garantía institucional y lentamente se llegará a las carreras de Pregrado, Postgrado y Magister.

Comisión Nacional de Acreditación CNA-Chile


Carreras como Medicina y Pedagogía se les exige el proceso de acreditación, para así garantizar la calidad de los futuros profesionales.


Sin embargo, la prueba INICIA 2011 (voluntaria), que mide la calificación de los egresados de las Facultades de Educación, dejó en evidencia el nivel insuficiente en conocimientos del 69 por ciento de los profesores de educación básica, y el 42 por ciento con un desempeño insuficiente en pedagogía, demostrando que la acreditación no garantiza la calidad de los titulados.



El número de bibliotecólogos, profesional con estudios de cinco años, preparados para apoyar a la docencia, diseñar catálogos bibliográficos, contratados en estos planteles, es bajísimo.

 El Contrato entre el consejero de la CNA, Eugenio Díaz Corvalán  y la Universidad del Mar, una de las más grandes universidades privadas con sedes en todo Chile, está siendo investigado por la Contraloría de la República ya que al acreditarse, por primera vez, dos años,  accedería para sí $60 millones, pues simultáneamente era asesor de la Universidad en cuestión para concretar este proceso. Y así obtener dinero para la casa de estudios  del Crédito con Aval del Estado, CAE. http://www.cnachile.cl/wp-content/uploads/2011/10/2010/ACTAN384.pdf

Universidad del Mar - Campus Reñaca, Viña del Mar, Región de Valparaíso (Sede Central)


Debido a la gran cantidad de sedes, a lo largo del territorio chileno, no garantizaba la equidad y calidad de la formación en cada una de ellas, haciendo que el Ministerio de Educación les negara la acreditación los años: 2005, 2007 y 2008.

Una carta renuncia del recién asumido rector, abogado Raúl Urrutia, el 31 de mayo de este año, denunciando una deuda de $550 millones que se debían en imposiciones a los docentes y empleados, mientras que los dueños o controladores se auto pagaban $ 600 millones, a través de inmobiliarias de su propiedad, según informe entregado a los miembros de la Junta Directiva de dicha casa de estudios, dejó en evidencia la mala administración.

El Ministerio de Educación de Chile, solicitó un eventual cierre del plantel ante el Consejo Nacional de Educación, tras una auditoría que duró 5 meses.

La actual crisis está afectando a 18 mil estudiantes ¿o clientes?, desde Arica a Punta Arenas.  Una débil, casi nula fiscalización por parte del Estado propició este desenlace, confirmando que existe el lucro en ciertas universidades privadas. Sin embargo, hay ambigüedad respecto a las irregularidades.

La intervención del Estado haciéndose cargo de la administración para dar garantías a los estudiantes, docentes y administrativos podría ser una solución.


La gran interrogante es si vamos a preparar mejores seres humanos, tanto en cantidad como en calidad de conocimientos o terminaremos bajo las expectativas del mercado que no empleará profesionales incompetentes.


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FINANCIAMIENTO EN LA UNIVERSIDAD CHILENA